Desde 1978
48 años de ingeniería británica y un mismo hilo conductor: que las ruedas sigan girando. De un taller en los Midlands a más de 35 países, todavía independientes y todavía fabricando aquí.
Nuestras raíces son profundas
OKO nació como nace la buena ingeniería: con un problema práctico y ninguna solución aceptable en el mercado. Un neumático pinchado, un trabajo que no podía esperar y la convicción de que un neumático debería poder cuidarse solo.
La primera fórmula era rudimentaria para los estándares actuales. Pero funcionaba. Se corrió la voz como ocurre entre quienes trabajan con maquinaria: discretamente y por los resultados. Los agricultores se lo contaron a los transportistas, los transportistas a los jefes de flota, y en una década OKO ya cruzaba fronteras.
De un taller a más de 35 países
Cada punto de este mapa es un distribuidor que vende OKO hoy. Lo que empezó como una fórmula para el tractor de un agricultor está ahora disponible en más de 35 países, en neumáticos que van desde bicicletas hasta dúmperes de 60 toneladas.
Se ha extendido por sus resultados, no por la publicidad: es más lento, pero perdura.
48 años, una idea
Una tecnología, muchos usos
De bicicletas a dúmperes de 60 toneladas, de mensajeros urbanos a minas a cielo abierto. La gama creció porque los clientes seguían llegando con neumáticos que aún no conocíamos, y nosotros seguíamos diciendo que sí. Esa costumbre se convirtió en un servicio, y OKO sigue desarrollando fórmulas a medida hoy en día.





Nunca quisimos vender una botella de líquido. Quisimos que la gente dejara de perder tiempo por los pinchazos.
OKO: el principio fundacional, sin cambios desde 1978
Vea el resultado
La gama completa, de Bicycle a Lifelong: todas descienden de aquella primera fórmula.